Untese las Manos

Thursday, May 25, 2006

EDITORIAL

Como proyecto permanente, esfuerzo conjunto, lucha constante por no dejarse vencer, perder el espíritu, para seguir soñando mundos posibles, irnos acercando cada vez más a nuestra realidad, a la cruda y amable realidad, en un país organizado sobre la corrupción estructural, donde sus miembros nos enorgullecemos por hacer parte de la logia de la Papaya: "A papaya puesta, Papaya partida, por eso no de papaya, y si le dan Papaya, pues pártala".

Después de cinco años de existencia de Úntese Las Manos, poder presentar el tercer número consecutivo de la Revista Caos Electoral, es motivo de alegría, entusiasmo y esperanza, una revisión analítica, sentida y profunda a nuestra humanidad, al día a día, bajo el marco de la excusa de nuestro proceso electoral

Las elecciones presidenciales en esta ocasión son todo un reto, siendo reto sinónimo de novedad, el actual presidente es ahora también candidato, la izquierda se ha fortalecido y en un gran esfuerzo de unidad ha creado el polo democrático alternativo con un Ex Magistrado y Ex Senador como candidato, el Liberalismo Oficialista esta con Horacio Serpa Uribe por tercera vez consecutiva, el Exalcalde Mayor de Bogotá Antanas Mockus es la figura independiente de mayor reconocimiento, el Ex Constituyente Álvaro Leyva Duran se retiró en pleno debate por falta de garantías, Enrique Parejo por el Movimiento Reconstrucción Democrática Nacional ni truena ni relampaguea, y por último bajo el aval del Movimiento Comunal y Comunitario de Colombia (presente con un candidato presidencial en las últimas 2 elecciones) está el Doctor (oftalmólogo) Carlos Arturo Rincón.

Elecciones atípicas, donde no hay un claro candidato que contraste la fuerte y cimentada ventaja del actual Presidente de la República ahora también candidato. Resulta interesante sin embargo ver el fortalecimiento de la izquierda, la constancia de Horacio Serpa, el empeño de Antanas Mockus, las críticas de los otros, y los múltiples y confusos eslóganes.

Caos Electoral es un intento desinteresado por fomentar visiones criticas, electores y no electores informados que conozcan múltiples visiones, que den la posibilidad de analizar las distintas propuestas, así ya tengan una decisión tomada, porque al ver las experiencias internacionales, como la Surafricana con el Congreso Nacional Africano a la cabeza de Nelson Mandela, lo que falta en nuestro país es organización, ciudadanos críticos, educados, que decidan, voten por encima de sus prebendas e intereses de corto plazo, que van más allá de lo evidente, para ser una nación con proyecto de vida, con proyección de largo plazo, una donde todos, los diferentes e indiferentes, ricos y pobres, de arriba, de abajo, de los lados, del medio, de adelante y de atrás, tengamos cabida.

Es así pues como nos invitamos a ser parte activa de este ejercicio democrático, de esta fiesta en la cual se decide mucho más que puestos y favores, destinos, una múltiple invitación a la contradicción, a la critica, el análisis, a ejercer nuestra libertad , a decidir que deseamos decidir, a pensar en mundo posibles e imposibles, a ser más que números en este constante Caos ("Todo desorden es el anticipo de un nuevo orden"), Para este 28 de Mayo en cada rincón del país donde haya una mesa, un puesto de votación, un Caos Electoral.

Perfil de candidatos presidenciales.

Elecciones Colombia 2006. Primera vuelta, Mayo 28


ALVARO URIBE VELEZ

Slogan: Adelante Presidente
Partido: Primero Colombia
Candidato Vicepresidencial: Francisco Santos Calderón, actual Vicepresidente de la República
Página Web: www.primerocolombia.com.co

Perfil
Nació el 4 de Julio de 1952 en Medellín.
Abogado de la Universidad de Antioquia
Especialista en Administración y gerencia de la Universidad de Harvard
Senior Associate Member de Saint Antony´s College en Oxford University. (Inglaterra).
Jefe de Bienes Empresas Públicas de Medellín.
Secretario General del Ministerio de Trabajo Gerente Liquidador de Mineros del Chocó.
Director del Departamento Administrativo de la Aeronáutica Civil
Alcalde de Medellín (1982). Concejal de Medellín (1984 – 1986, 1986 – 1988).
Senador de la República ( 1986 – 1990, 1990 – 1994).
Gobernador de Antioquia (1995-1997)
Presidente de la República (2002- 2006)

Plan de Gobierno

La continuidad para profundizar los avances obtenidos en estos cuatro años, Seguir con el actual Plan Nacional de Desarrollo, con la política de Seguridad Democrática, con la Visión 2019 y el esquema de un estado comunitario.


CARLOS GAVIRIA

Slogan Una Colombia para muchos más que dos
Partido: Polo democrático Alternativo
Candidata Vicepresidencial: Patricia Lara. Periodista, Fundadora Semanario Nueva Frontera. Ex Concejal de Bogotá 1976.
Página Web: www.carlosgaviria2006.net

Perfil

Nació en 1937 en Sepetrán Antioquia, de herencia Liberal.
Hijo de Padre Periodista, y Madre Maestra
Abogado de la Universidad de Antioquia
Profesor por 30 años, Decano, Director del Instituto de Ciencia Política y Vicerrector general.
Postgrado Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard U.S.A.
Magistrado de la Corte Constitucional entre 1993 y 2001
Senador de la República de 2002 a 2006 electo con 114.886 Votos

"Carlos Gaviria es un maestro y un hombre de leyes, un apasionado de la justicia y del estado de derecho, un hombre formado en la filosofía, lector ejemplar y defensor, sin concesiones, de la autonomía individual"

Programa de gobierno

La política y del Estado debería orientarse hacia la consecución del máximo bienestar y prosperidad del país y de la población, a través de un Estado de Derecho, 4 ejes fundamentales.
Política Social

Garantía de derechos humanos: civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, colectivos y ambientales. Diversidad y no discriminación. ; Democracia: plural con participación., con seguridad social integral y salud (como un derecho),con ambiente sano y agua potable, con vivienda y servicios domiciliarios. , con educación, cultura y comunicaciones.

Política Económica
Generación de Empleo digno, igualdad con soberanía nacional (rechazo del actual TLC con U.S.A, reclamo de soberanía sobre los recursos naturales nacionales)
Conflicto y Paz

Modificar y complementar la actual estrategia con u n proceso de negociación política. el diseño e implementación de una política nacional de paz, seguridad humana integral, convocar a un Acuerdo Nacional de Paz, Cooperación internacional para la paz. Paz y cooperación con los países vecinos. Política de estupefacientes. Una solución de fondo sin doble moral al tráfico y cultivo ilícitos. Ningún colombiano será extraditado por delitos cometidos en el país.

Política Internacional
Política Exterior basada en la soberanía nacional y popular, solidaridad internacional, pluralismo, multilateralismo, respeto a la libre determinación de los pueblos.


HORACIO SERPA URIBE

Slogan: Yo insito en lo que usted insiste, Serpa Presidente de Todos
Partido: Liberal
Candidato Vicepresidencial: Luis Iván Marulanda Gómez
Pagina Web: www.hserpa.com

Perfil

Nació en Bucaramanga el 4 de Enero de 1943.
Abogado de la Universidad de Atlántico.
Juez de Tona, San Vicente de Chucurí. Investigador Criminal de Santander
Juez Municipal. Juez Penal del Circuito. Juez Superior de Barrancabermeja
Alcalde de Barrancabermeja en 1969. Concejal. Secretario de Educación de Santander
Consejero Presidencial para la Paz de Cesar Gaviria
Representante a la Cámara tres veces. Senador en dos ocasiones
Procurador General de la Nación (1988)
Constituyente, co presidente de la Asamblea Nacional Constituyente
Ministro de Gobierno. Ministro del Interior en el gobierno de Ernesto Samper
Embajador de Colombia ante la Organización de Estados Americanos –OEA-
Candidato presidencial por el Partido Liberal 1998 y 2002
Profesor Invitado del Centro Rockefeller en la Universidad de Harvard
Profesor de la Universidad de los Andes

Programa de Gobierno

1. Un Estado Fuete, por la Seguridad de la Vida
Calidad del diario vivir
Seguridad de la vida de las familias colombianas
Democracia constructora de solidaridad

2. Una política Económica y Social explícitamente dirigida a combatir la desigualdad
La política económica debe ser instrumento de la política social.
Los objetivos propios de la política económica como el control de la inflación, el manejo de las finanzas públicas, el manejo de la tasa de cambio y las tasas de interés, la estabilidad del balance externo de la economía, la promoción de la inversión y el crecimiento, deben plegarse explícitamente a nuestros valores fundamentales, que son la calidad de la vida diaria de la gente, la seguridad de la vida y la democracia solidaria.

3. Más y Mejor Crecimiento Económico
Sólo una economía de alto rendimiento -crecimiento elevado y sostenido, alta generación de empleo, rápido aumento de la productividad- permite que las políticas
El desafío de la socialdemocracia está en manejar una política económica que permita la prosperidad de la economía de mercado, al mismo tiempo que promueve la justicia social.

4. Rescate de la Sociedad Rural
Empieza por atender el mandato constitucional de promover el acceso progresivo a la propiedad de la tierra de los trabajadores agrarios, la especial protección del Estado a la producción de alimentos a fin de garantizar la seguridad alimentaría y la prioridad que debe dar el Estado al desarrollo integral de las actividades agrícolas, pecuarias, pesqueras, forestales, agro-industriales y a la construcción de obras de infraestructura física y adecuación de tierras.

5. Política Ambiental
Articular el nuevo modelo de desarrollo productivo con la política ambiental, considerando los costos y beneficios ambientales de las políticas de desarrollo y de las políticas de seguridad, así como los costos y beneficios económicos de las políticas ambientales

6. Colombia en un Mundo Globalizado
Multilateralismo, respeto irrestricto al derecho internacional, cumplimiento de los Pactos Internacionales y la no intervención en los asuntos internos. Propugnaremos por el funcionamiento pleno de la Corte Penal Internacional y por el fortalecimiento del Sistema Interamericano y la Carta Democrática Interamericana. Cumpliremos estrictamente, el Derecho Internacional Humanitario.


ANTANAS MOCKUS

Slogan: Todos Toman, Todos Ponen. Articulo 11, La vida es Sagrada, Pidame Argumentos
Partido: Avalado por el Movimiento Alianza Social Indígena
Candidata Vicepresidencial: Maria Isabel Patino Osorio, 43 años de edad, Abogada de la Universidad de los Andes y madre de dos niñas. Master en Derecho Marítimo de la Universidad de Tulane y estudios en Sistemas Privados de Pensiones del Wharton School de la Universidad de Pensilvania. Experiencia en el sector Público y Privado.
Pagina Web: www.antanaspresidente.com

Perfil

Nació el 25 de marzo de 1952 en Bogotá.
Magíster en filosofía de la Universidad Nacional de Colombia.
Magíster en matemáticas de la Universidad de Dijòn, Francia.
Doctorado Honoris Causa en Filosofía de la Universidad de París XIII.
Profesor Universidad Nacional de Colombia, Vicerrector y Rector.
Alcalde de Bogotá en dos periodos 1995-1997 y 2001-2003.
Profesor Visitante de la Universidad de Harvard, e Investigador invitado en la Universidad de Oxford.
Programa de gobierno
"Colombia Justa, Legal y Productiva"
Cuatro Premisas, 5 Ejes fundamentales

Premisas

1. Los ciudadanos son coautores y corresponsables de los grandes cambios.
2. La patria debe ser más que una ficción sentimental. Lo que une es el acatamiento a nuestra Constitución (patriotismo constitucional).
3. La Constitución y la ley limitan el poder, reconocen los derechos y establecen opciones y procedimientos para que la ciudadanía, los organismos, los gobernantes y los servidores públicos puedan promover y lograr los cambios.
4. Un Estado es más fuerte si es capaz de construir sobre lo construido nacional y regionalmente.
4 ejes fundamentales.

Programa de gobierno

1. Colombia legal: por los derechos y contra los atajismos
Profundizar la apropiación de los derechos con corresponsabilidad, participación ciudadana e iniciativa regional. Superar de manera ejemplar el atajismo, es decir, la tendencia a salirse de las reglas para obtener resultados a corto plazo y con desprecio de las consecuencias ajenas.

2. Estado atento, justo y fuerte
Manejar los recursos públicos como recursos sagrados • Equilibrar oferta y demanda de justicia • Consolidar la acción de la fuerza pública, complementándola con otras formas de presencia del Estado y de compromiso ciudadano.

3. Productividad para las familias y la equidad
Fortalecer las reglas de juego y la confianza
Canalizar el gasto público hacia áreas prioritarias: política social integral, educación, innovación, ciencia y tecnología
Domar la geografía con mucha inversión privada
Negociar bien tratados comerciales y desarrollar la agenda interna • Manejar responsablemente las finanzas públicas para luchar de manera sostenible por la equidad y contra la pobreza

4. La fuerza de las regiones
Corresponsabilidad de la nación y las entidades territoriales en las políticas públicas
Promover la competitividad regional en un marco de respeto a la diversidad cultural, al patrimonio ambiental y a la innovación exitosa
Apropiación social y estatal del territorio.

5. Prácticas democráticas y poder ciudadano.
Consenso nacional en torno a las reglas del juego democrático por parte de las autoridades oficiales y las fuerzas políticas del país.
Instituciones responsables y receptivas a las voces de la sociedad civil.
Apoyar el fortalecimiento ordenado, responsable y transparente del Tercer Sector en Colombia (organizaciones de economía solidaria y organizaciones solidarias de desarrollo) y tomar decisiones reglamentarias.
Fortalecer el poder ciudadano de las mujeres, los adultos mayores, los niños y los jóvenes.

Lecciones de Historia.

Por Andrés Giraldo
Ingeniero y Diseñador
ing.agiraldo@gmail.com


Cuando era pequeño en mi casa compraron un paquete de televisión de una antena parabólica comunitaria; tenía algunos canales norteamericanos y muchos peruanos y mexicanos. Sin embargo, "Frecuencia Latina" y "Televisión Nacional del Perú" me cautivaron desde la primera noche por su programación de avanzada, enlatados gringos y películas ochenteras. Perú se me convirtió desde ese momento en el país mágico, el futuro, la promesa.
Desafortunadamente la barbarie patriota (El patriotismo es la virtud de los bárbaros. Oscar Wilde) se encargó de hacerme creer que en verdad, Perú no era mas que peces, Machupichu y polladas; hasta la misma televisión ayudo con programas como "Laura en América". Ahora, después de tantos años, me llena de alegría volver a pensar en nuestro vecino del sur como el devenir colombiano. Perú nos lleva cerca de 10 años en muchos campos, especialmente en política. Para asegurarme revisé documentación sobre lo que pasaba en ese país cuando lo conocí por medio de la televisión; no esperaba menos al encontrar la historia de uno de sus dirigentes más nombrados.
Alberto Kenya Fujimori fue nombrado Presidente el 28 de julio de 1990. La propuesta que consumió todos sus esfuerzos los dos primeros años de mandato fue una reforma para que el Congreso de la República le concediera poderes excepcionales para legislar sin fiscalización en temas económicos y de política antisubversiva (¿recuerdan el referendo?). Después de sobreponerse a un intento de golpe de estado inicia en forma su gobierno de corte autoritario. En esta nueva etapa logra capturar a Abimael Guzmán, y se comete el asesinato de Pedro Huillca secretario general de la Confederación General de Trabajadores del Perú sin ninguna consecuencia.
Fujimori fue reelegido en 1995. En 1996 inició maniobras legales para poder presentarse como candidato a la presidencia por tercera vez (por que en Perú, ya existía la reelección, pero no la re-reelección). El tribunal Constitucional quiso frenar el impulso del Presidente, intento fallido que terminó en la destitución de 4 de sus miembros. Llega a la tercera candidatura antes de las elecciones generales del 2000, para las que se presenta sin renunciar a su cargo. La campaña fue salpicada de incidentes y protestas estudiantiles y sindicales, pero el Presidente continuó adelante hasta vencer a Alejandro Toledo. Después de varios escándalos que involucraban directamente a su mano derecha Vladimiro Montesinos, Fujimori viaja al Japón desde donde dimite ante el temor de ser denunciado por los supuestos hechos de corrupción y algunos actos de lesa humanidad.
Cualquiera pensaría que la historia de Fujimori termina aquí, pero resulta que el 6 de enero de este año, su hija Keiko Sofia inscribió la candidatura de su padre a la presidencia. Todavía hoy hay simpatizantes que están convencidos que Fujimori debe regresar para un cuarto periodo presidencial.
Yo no quiero decir que algo así nos esté pasando, o nos vaya a pasar, pero tengo muchas razones para ser optimista: Fujimori acabo con "Sendero Luminoso" en su segundo mandato. Eso quiere decir que el Mono Jojoy podría estar desfilando en pijama con rayas en algo mas de un año. Tampoco quiero decir que el Presidente Uribe guarde una biografía autografiada de don Alberto debajo de su sombrero paisa, pero si sugiero que aunque las condiciones de nuestro país en este momento difieren mucho de las del Perú en los años noventas, podríamos aprender mucho sobre la historia de un país elector de gobernantes que todavía piensan que la política es tan solo el ejercicio del poder. De una cosa si estoy seguro: la televisión colombiana escapó a la desgracia. De pronto, nosotros también podamos.

Garantías sin Estado.

Por Luis Hernán Ocampo
Asesor, Profesional En Gobierno y Relaciones Internacionales


Que no pude continuar en mi contrato de trabajo por la ley de garantías; que los niños se van a quedar sin maestros por la ley de garantías; que no se puede hacer un concierto por la dichosa Ley. Decenas de quejas como estas se han escuchado en estos meses debido a la aplicación de esta ley, cuya finalidad es dar equilibrio a los Partidos de oposición en caso de que el Presidente en ejercicio busque un segundo periodo. Si el Polo y el Partido Liberal criticaron la reelección por personalista, con la ley de garantías, que es de su cosecha, demostraron que lo que menos les preocupaba era hacer leyes particularizadas porque en búsqueda de garantías para sus candidatos, no les importó congelar la acción del Estado afectando a miles de colombianos.

Originalmente la ley de garantías, que surgió como un requisito sine qua non de la reforma Constitucional que permite la reelección para que esta se pudiera aplicar, establecía restricciones en la Contratación pública que perseguían el muy noble objetivo de impedir que el Candidato Presidente utilizara la contratación directa del Estado para hacerse reelegir.

La medida disponía de todos modos, de algunas excepciones para emergencias y para "aquellos gastos inaplazables e imprescindibles que afecten el normal funcionamiento de la administración". Sin embargo, a partir del control previo que le compete a la Corte Constitucional hacer de las leyes de este tipo, esta buscó que la medida fuera aún "más noble" y declaro inexequible aquella excepción, originando un bloqueo estatal que puso en aprietos no solo al Gobierno Nacional sino a los Gobiernos locales para cumplir con sus obligaciones y deberes.

De esta forma, Polo y Partido Liberal terminaron desfavoreciendo a quienes dicen reivindicar, entre otras cosas, porque con las disposiciones de esta ley lo que se buscaba no era salvaguardar la democracia, sino darle unos beneficios sobretodo económicos a sus candidatos. No de otra manera se explica que, como nunca sucede en una Ley distinta a la de presupuesto, se hubieran pedido una partida específica de $4.080.000.000 como case inicial para las campañas de todos los candidatos.

Y es que se debe entender que con la Ley de Garantías no era solo el Gobierno Nacional el que debía congelar nóminas y parar la contratación directa. En Bogotá y Medellín, ciudades que año por año vienen aumentando por miles los cupos en educación pública, los Alcaldes Garzón y Fajardo no podían contratar nuevos maestros para educar los nuevos estudiantes y debieron acudir a una figura de emergencia educativa para poder contratar docentes. Así mismo hay que ver que hoy el Estado al igual que las empresas privadas, para bajar costos no contratan gran parte de los empleados a término indefinido sino que lo hacen a través de contratos de prestación de servicios por tiempos definidos y que al vencerse no podían renovarse. Igualmente vimos en noticias como no se podía atender a las poblaciones afectadas por la ola invernal mientras no se declarara una emergencia ambiental porque estaba prohibido contratar directamente los equipos para levantar las avalanchas.

Es cierto que la figura del Presidente-candidato puede estar investida de unos superpoderes que le dan gran ventaja sobre sus contendores. Sin embargo, el Estado no puede parar en virtud de que unos candidatos presidenciales sientan que para poder competir en igualdad de condiciones la gestión gubernamental se deba paralizar. En lugar de prohibir y prohibir, nuestras leyes deberían propender por un efectivo control y vigilancia por parte de las Entidades que fueron creadas para ello como la Contraloría y la Procuraduría, acompañadas de la participación ciudadana. Las garantías las hacemos efectivas los ciudadanos votando libre y de forma conciente en las urnas el próximo domingo.

Acción por la acción de tutela.

Por Roberto Nesta


Colombia es un Estado social de derecho. Así lo establece la Constitución Política decretada, sancionada y promulgada por el pueblo colombiano en 1991. Pareciera una afirmación sin trascendencia, una formalidad más entre las muchas que se ha de tener al redactar una constitución para un país; la importancia y virtud que encierra el hecho de que nuestro Estado sea uno social de derecho ha pasado por lo general desapercibida.

Sin embargo, el carácter social de un Estado es de vital importancia para sus ciudadanos, ya que sus prácticas y políticas tienden a asegurar el bienestar social de todos.

La necesidad de incorporar un carácter social al Estado de derecho nace de las desigualdades materiales que surgieron de tener un Estado liberal [6] que, respetuoso de su carácter, permitía libertad a sus miembros para desarrollar sus actividades económicas como ellos mejor lo consideraran. Bajo este sistema, las desigualdades materiales se volvieron insoportables para muchos ya que no tenían los recursos económicos necesarios para acceder a servicios tales como la salud, la educación, alimentación o a una vivienda digna.

Surge entonces un sistema de Estado que además de garantizar los derechos del individuo, desarrolla mecanismos reguladores que logran equilibrar materialmente a los miembros de la sociedad y en el que entra Él mismo (el Estado) a garantizar ciertos derechos de tipo colectivo, tales como la salud, la educación, la seguridad social, la vivienda digna entre muchos otros. Así entonces, ante las inclemencias del mercado existe un defensor de la persona individualmente considerada: el Estado. De ahí, su carácter social y de ahí la importancia y virtud de vivir en un Estado social de derecho.

Ahora bien, además de adoptar la obligación de garantizar ciertos derechos y, con el fin de que dicha obligación sea real y efectiva, se crea un mecanismo para que las personas puedan exigir del Estado dicha defensa y por lo tanto, el total disfrute de sus derechos: la acción de tutela. La posibilidad de pensar en un mecanismo que le permita al individuo el derecho a exigir del estado la garantía de sus derechos sociales, es sólo viable en el marco de un Estado social de derecho.

Es gracias a estos dos adelantos que en la actualidad un ciudadano del común puede, por ejemplo, invocar la acción del Estado para que se le garantice su derecho a la salud. En otras palabras, gracias a que el Estado es el obligado a garantizar ciertos derechos y que existe un mecanismo efectivo de protección, una persona puede exigir que se le entreguen los medicamentos a los que tiene derecho, que se le practiquen ciertos exámenes o que sea vacunado preventivamente contra ciertas enfermedades.

El actual gobierno, en reiteradas ocasiones, ha manifestado su intención de modificar el alcance de la acción de tutela, reduciéndolo al campo de los derechos estrictamente fundamentales, entre los que no se encuentra el derecho a la salud, considerado como un derecho social.

Esgrime como razones: (i) la grave congestión de la justicia, ocasionada por el elevadísimo número de tutelas que se interponen y; (ii) el descalabro que sufren las finanzas públicas cada vez que por medio de la acción de tutela se obliga a las empresas prestadoras de salud a realizar algún procedimiento médico de alto valor comercial.

Resulta terrorífico pesar que porque haya un alto nivel de congestión en la administración de justicia, ocasionado por el altísimo número de acciones de tutela que se deben tramitar por concepto de menoscabo al derecho a la salud, se resuelva eliminar las tutelas sobre derechos sociales, eliminando el derecho que hoy tiene cualquier ciudadano de exigir del Estado la entrega de un medicamento o la práctica de un examen.

En vez de mejorar el servicio, lo que reduciría el número de tutelas y descongestionaría la justicia, el Gobierno propone acabar con la tutela por derechos sociales, evadiendo de paso las obligaciones que le fueran conferidas por la Constitución de 1991.

En relación con el elevadísimo costo que representan para las finanzas públicas algunos de los tratamientos que se deben practicar, resulta aún más tenebroso, pensar que el gobierno prioriza el dinero sobre las vidas y bienestar de sus ciudadanos y que esta más interesado en proteger el mercado que en proteger los derechos fundamentales de las personas.

Lo que hace la tutela en estos casos, es una redistribución directa de la riqueza en favor de quienes no cuentan con medios económicos suficientes para acceder a costosos tratamientos médicos y, quienes de otra manera simplemente no podrían hacerlo.

Al eliminar la acción de tutela por derechos sociales, se estaría desmontando la más valiosa herramienta para que nuestro Estado sea en efecto uno social y de derecho. Se estaría retrocediendo a los tiempos en los que nadie respondía por el mal funcionamiento de los servicios de salud, a los tiempos en los que sólo quien podía pagar los elevadísimos costos de los tratamientos médicos continuaba con vida, a los tiempos en los que resultaba altanero pensar en que el ciudadano tuviera el derecho a exigir acciones concretas del Estado y éste tuviera la obligación de actuar.

Lo que diferencia una democracia de otros regímenes, es el respeto al Estado Social de Derecho, al acatamiento de las decisiones judiciales y a la garantía de los derechos humanos, ojalá no estemos presenciando el inicio del fin de la democracia colombiana.

Algo más que seguridad.

Por Jorge Guzmán G.
Especialista en Cooperación Internacional


La seguridad es un derecho muy importante para las personas, es el Estado quien debe tener el monopolio de las armas y regular su posesión. Por años los gobiernos de turno no le dieron la suficiente importancia a este derecho, quizás por temor a ser señalados como regímenes no democráticos, como las dictaduras de la segunda mitad de siglo XX, que se escudaban en la política de seguridad nacional y cometían toda clase de atropellos en contra de los derechos fundamentales de las personas.

Sin embargo, la seguridad que el actual gobierno ha impulsado es democrática, para todos los colombianos sin distinción alguna. Sus principales avances son: en el año 2002 se cometieron más de 28.837 homicidios, en el 2005 esta cifra se redujo a 18.039; en el 2002 se cometieron 2.889 secuestros, mientras en el 2005 fueron 800; el gobierno reconoce que estos números son aún muy elevados pero son un cambio drástico a la tendencia negativa.

Los avances en esta materia junto con una estabilidad macroeconómica (tasas de inflación y de interés bajas y una tasa de cambio estable) y una gestión pública transparente, generan un clima de confianza en el país en los ámbitos interno y externo. Internamente, cada vez son más los colombianos que consideran que el país va por buen camino; el pasado mes de abril, en la gran encuesta de Napoleón Franco, un 48 por ciento lo consideraba así (hace cuatro años era tan solo un 11 por ciento) y 41 por ciento de los colombianos manifestaron que va por mal camino (en el 2002 era un 86 por ciento). Un mejor clima de confianza se traduce en mayor inversión tanto interna como externa. Las cifras son contundentes, en el 2005 la inversión extranjera (sin incluir petróleo) alcanzó 2.093,6 millones de dólares, cifra muy superior a la lograda en el 2002 cuando fue de 489,2 millones de dólares.

Estos aumentos de la inversión en el país han originado un crecimiento económico sostenido que en el 2005 fue del 5,13 por ciento, indicador muy superior al 1,93 por ciento logrado en el 2002. Un satisfactorio margen de crecimiento sostenido, seguirá mejorando las cifras de desempleo y de pobreza. En el caso del desempleo, en el 2002 llegó a ser de 15,7 por ciento y en el 2005 disminuyó al 11,7 por ciento, es decir durante el presente gobierno la desocupación ha descendido cuatro puntos porcentuales.

En el campo de la pobreza el gobierno diseñó las siete herramientas de equidad social y sus principales logros en esta materia son: i) En el año 2005 el país alcanzó la afiliación de 18.581.410 colombianos pobres y vulnerables al régimen subsidiado de salud y seis departamentos lograron cobertura universal (Antioquia, Cesar, Huila, La Guajira, Arauca y Casanare); ii) Se han creado 1.085.015 cupos escolares en educación básica y media; iii) Se han asignado 342 mil subsidios de vivienda por valor de 3,2 billones de pesos; iv) El número de cupos para alumnos en formación profesional gratuita en todo el país en el Sena pasaron de 1.142.798 en el 2002 a 3.853.352 en 2005; v) El programa de desayunos infantiles del ICBF beneficia a 1.006.640 niños y niñas. El programa de almuerzos calientes, entrega en la actualidad un complemento nutricional a 386.723 ancianos de escasos recursos económicos de 1.091 municipios.

vi) A través de Finagro han sido desembolsados 404.114 créditos, por 6 billones 681 mil millones de pesos, a pequeños y grandes productores del campo colombiano. Por su parte el Incoder ha entregado 393 predios compuestos por 80.043 hectáreas, los cuales han beneficiado a 4.837 familias campesinas. vii) En la actualidad el país tiene 48.230 hogares al programa Familias Guardabosques, los cuales están comprometidos con prevenir el ingreso de cultivos ilícitos a sus parcelas; viii) Se han dotado y fortalecido 583 bibliotecas de las zonas más vulnerables y 22.106 niños en condición de desplazamiento se han beneficiado con formación musical gratuita, a través de 150 centros de formación orquestal de Batuta.

En tiempos electorales, los opositores al gobierno reconocen su gestión en materia de seguridad, sin embargo es importante contextualizar sus alcances que conllevan a una mejor inversión, mayor crecimiento económico, mejor y mayor empleo, disminución de la pobreza y equidad social. Esta política acompañada de políticas estructurales en materia económica, educativa y de salud y asistencialitas en materia social, son logros que no se reconocen pero que mejoran las condiciones humanas de los sectores más vulnerables del país. Esta obra requiere una continuidad.

Nuestras elecciones.

Por Federico A. Londoño G.
Profesor, Músico y Orfebre


Comenzaré diciendo que no voy a hablar sobre las próximas elecciones. Hablaré sobre las que pienso, son las elecciones más importantes: las que tomamos todos los días.

Tal vez, aún nos parece estúpido detenernos un momento en las cosas simples, ya que vivimos en un mundo complejo; ¿pero no será por ahí por donde deberíamos comenzar?

Hace unos días tuve una discusión muy acalorada con alguien en una fila de cajero y casi termina en pleito la cosa. No fue así, porque no correspondí a la agresión física que recibí. Resumiendo las cosas, fue un problema de respeto y reconocimiento, además de comunicación nula entre ambos. Cuando estamos en una fila, lo lógico es que cada uno tome su turno y si necesita otro turno debe volver al final de la fila o pedir que le cedan un turno. ¿Pero no decir nada y ocupar el puesto de otro que está esperando? Es inevitable que algo suceda. Y aquí es, donde empiezan a romperse ciertas cosas, cosas simples pero muy importantes.

En las filas podemos conocernos un poco. En una fila te pueden vender un puesto que esté más avanzado. También, puede haber sujetos muy generosos, son multiplicadores de puestos y los ofrecen a todos sus amigos, algo así como 2x1, 3X1, 4x1… no me han tocado, la verdad. También hay algunos amigos del gremio de la mensajería y ellos si saben como trabajar en equipo: hacen su trabajo y el de los demás y los demás también hacen su trabajo. Hay aparecidos que llegan y dicen "¡Yo estaba aquí!" Y por supuesto no faltan los que protestan si la cosa es muy descarada. Lastimosamente, detrás de este folclórico comportamiento, esta pasando algo muy grave: no estamos reconociendo las necesidades de los otros y el derecho que les corresponde, aunque todos tengamos necesidades diferentes, en una fila, todos tenemos la misma necesidad. Y entonces vienen todas las innumerables filas, las del banco, las del cine, las del almuerzo, las del semáforo, etc. Y cada elección a tomar, de corrompernos o de comprometernos es indispensable y nos afecta a todos.

De esta forma, este tipo de comportamiento lo trasladamos a todas las situaciones de nuestras vidas y viciamos nuestra conducta a sabiendas de que algo esta mal, y de veras que esta bien podrido!
A fin de cuentas, toda esa carreta de la fila es para decir, que nos faltan "pelotas" para asumir nuestro puesto como ciudadanos, como seres comprometidos y responsables. Sin embargo, qué difícil es que nos digamos las cosas sin acordarnos de nuestras madres y además, darnos contra el mundo. ¿Será que con tanta tecnología estamos perdiendo la inteligencia? No porque no seamos inteligentes, sino, porque dejamos que otros o algo, piense por nosotros, así como dejamos que otros decidan, otros gobiernen; sin darnos cuenta estamos perdiendo el poder de ser libres, el poder de decidir: libre albedrío; quizás, hasta estemos perdiendo la condición de ser humanos.

Si a usted le parece esto muy exagerado, lo(a) felicito, seguro usted es uno o una de las pocas personas que todavía razonan, sienten y palpan lo que les pertenece, lo que es suyo y de los demás, de las que diferencian lo público de lo privado y seguro, de las que aman la vida.

Cuando somos así de conscientes, en nuestra forma de actuar, de pensar, de sentir, de hablar, de lo que es propio y de cada uno, pasa algo, algo silencioso, pero tremendo! Empezamos a sentirnos importantes todos, además de eso, a sentirnos unidos y contentos.

Nuestras elecciones, son las que marcan la diferencia, un simple paso puede cambiar nuestro rumbo. Para distanciarnos sólo necesitamos ser cobardes y no asumir nuestros retos; pero para acercarnos necesitamos amor y coraje.

Lo que pensamos los que no votamos.

Por Carlos Mendoza Latorre
Escritor y Músico, auto exiliado en Londres.


La última vez que fui a votar quien me ayudó a buscar mi número de cédula fue una señora con banderitas, volantes, bombas de colores y gorra blanca que me invitaba a "colaborarle" votando por su candidata.

La escena además de festiva e ilegal es socialmente aceptada por aquellos interesados en las elecciones. Y ese es el punto. Al parecer a quienes les interesa la política en su versión de campaña electoral es a quienes se benefician de ella, como la señora que les cuento cuya líder política sostiene centros de salud gratuitos o como aquellos que apoyan la reelección o se oponen a ella más allá de su filosofía, porque le apuestan a un favor, un puesto o un contrato.

Y aunque ambas se inscriben en algún tipo de clientela, tanto la intelectual como la material, la democracia dejó de intentar representar a las mayorías como grupo social, como proyecto de país y se convirtió en un vehículo útil de los intereses y el asistencialismo privado.

Es así como las elecciones no llaman a las mayorías, sino a las minorías interesadas en beneficiarse del sistema político al ofrecerles un futuro promisorio que la democracia electoral y la publicidad han mercadeado como algo que se hace tangible al votar. Nada más alejado de la realidad. La democracia ya no representa ni le llega al elector final. Los pueblos ya no deciden y los elegidos tampoco tienen tal poder de ser impermeables a las cosas que no quieren que los toquen.

Y los que votan en blanco pecan de inocentes porque además de legitimar el proceso electoral, sueñan con el momento en que el organismo a cargo declare las elecciones desiertas porque "ganó el voto en blanco", y entonces se convoque a nuevas elecciones con "nuevos candidatos". Los anteriormente inscritos no podrían hacerlo tras haber perdido –les ganó el señor Blanco-, y los nuevos candidatos a elegir serían personas desconocidas que no contarían ni con los recursos ni con la trayectoria para ser objeto de voto.

El sofisma que al mismo tiempo fue una carta de seguro ofrecida por el mismo sistema político fue eso que los jóvenes decíamos en campañas: "al no votar es usted quien permite que lleguen esos que usted no quiere". Y es al mismo tiempo un autoseguro que solo premia a quienes votan y excluye olímpicamente a las mayorías que no lo hacen.

Por eso hasta en campaña se dice "que el pueblo siempre es sabio". No el que vota que es la minoría sino la mayoría que se abstiene y al no votar –y por eso no contar-, no está representada -los que votan tampoco-, y entonces puede pensar cómo involucrase al proceso de toma de decisiones a través de una forma de participación diferente de la electoral.

Una opción y no la única, son las fundaciones de la sociedad civil surgidas como boom no solo por los incentivos tributarios sino por el descrédito de la actividad política. Para los que las han conformado apartándose del sistema político, el principal temor que representan es la falta de organización colectiva puesto que muchas actúan como grupos independientes de interés que además de perseguir un ánimo gratuito de reconocimiento, se han apropiado de temas públicos bajo la sombra y el aval de no ser políticas; lo que da prestigio más por contraste que por competencia.

Por eso yo me pregunto si en la circunstancias de hastío del sistema político, no el voto el blanco sino la abstención sea una fuerza que lejos de decidir en algún momento inscribir sus cédulas para jugar al sistema electoral, o convertirse en ONG para hacer política con fuero y sin nombre; deje de ser una cifra grande del potencial electoral que ni pesa ni cuenta -más del 50% de los 23 millones de ciudadanos-, y se convierta en una fuerza política que no sea liderada por intereses privados difuminados en el nombre de lo público.

Que los que no votan piensen cómo su distanciamiento del sistema electoral puede expresarse políticamente - ánimo de afectar la realidad-, y eviten que aquellos que entienden el sistema político como un negocio privado en el que se licitan favores, puestos o contratos, sigan decidiendo cómo se mueve a su favor un nervio del país hacia el futuro. Es la pregunta abierta. Es el riesgo y es la oportunidad. Es la expectativa de ver-los hechos y dejar de ser una cifra potencialmente activa para desempeñar un rol responsablemente activo.

La juventud política colombiana en extinción.

Por Jairo Matallana
jairomatallana@gmail.com


Me rehúso a aceptar que los jóvenes nos limitemos a repartir volantes en las calles o a asistir –con chiflada o sin chiflada- a presentaciones y discursos de candidatos. Y me rehúso no porque considere tales actividades deshonrosas, sino porque ni los volantes ni las presentaciones en auditorios ni los debates entre candidatos tocan con profundidad las problemáticas de la juventud colombiana. Los jóvenes hemos desaparecido del mapa político pero no nos han apartado del camino, en realidad nos hemos retirado silenciosamente, como quien evita hacer ruido al salir de un salón de clases.

Algo ha pasado con nuestra generación que no logro entender. Ahora más que nunca el desempleo entre los jóvenes supera límites dramáticos y son escasos quienes pueden tener un empleo medianamente decente gracias a la ampliamente difundida flexibilidad laboral. La reforma pensional recae en especial sobre los jóvenes, somos nosotros quienes asumiremos los costos del cambio del sistema retributivo al de capitalización. No se necesita ser adivino para saber cuál es el grupo etáreo que presenta las más altas tasas de homicidio… sí, de nuevo los jóvenes entre 15 y 24 años. Deberíamos estar en el centro de la política pública pero ésta parece esquivarnos con frialdad. Deberíamos estar en el centro de la política pública pero no hacemos nada por exigir nuestros derechos y participar activamente en la definición de la agenda pública. Deberíamos estar en el centro del debate electoral pero nuestros candidatos parecen obviarnos y no hacemos nada al respecto, tal vez ayudarlos con sus volantes, oírlos o gritarlos, como para sentir que tenemos una voz y cumplir con ese deber ciudadano de la participación, aunque no estemos convencidos de su utilidad.

La juventud colombiana está ausente del debate público. Los grupos juveniles que participan en política pueden tener bases electorales de jóvenes pero no representan a la juventud ni luchan por sus problemas. Debemos aceptarlo, estamos en extinción. Pero nadie va a hacer algo por nosotros si no actuamos colectivamente. Y actuar no significa necesariamente participar a través de un movimiento juvenil en las próximas elecciones locales, o ser el brazo operativo de las campañas presidenciales actuales. Hay muchas y distintas maneras de actuar en política. ¿No podríamos fortalecer nuestra capacidad de agrupación para defender nuestros derechos y libertades? ¿No deberíamos protestar por decisiones de política pública que nos afectan directamente y de manera desproporcionada?

Tal vez pasemos a la edad adulta, nos conformemos con nuestra situación y reneguemos sobre la pésima calidad de nuestros políticos. Pero debemos aceptar que no hemos hecho lo suficiente para cambiar esa realidad que vemos con asco. Es nuestra decisión intentar cambiarla o ser parte de ella con resignación.

Ya no hay caos.

Por Jorge Riveros
jorge.riveros@gmail.com


Cuando hicimos este ejercicio pedagógico hace cuatro años, se buscó mostrar las diferencias existentes entre los candidatos presidenciales con base en sus propuestas frente a temas destacados de la agenda nacional y también explicar por qué éstos eran importantes. Las ideas entonces no eran muy conocidas debido a la polarización entre el entonces candidato oficial del partido liberal, Horacio Serpa y el disidente Álvaro Uribe, que opacó el debate ideológico y dejó de ser noticia (o quizás nunca lo fue) para reducir la carrera electoral a un simple seguimiento de encuestas que los medios propiciaron para impulsar el voto útil.

El panorama actual muestra el enfrentamiento de dos de los candidatos de la contienda anterior: el oficialista liberal y el actual presidente, quien ahora no figura como disidente sino que ha construido una fuerza política propia. La izquierda se apoya en un senador y exmagistrado, y se convierte según las encuestas, en la segunda opción política del país; entretanto el exponente de la política independiente es el exalcalde de Bogotá Antanas Mockus

La campaña es diferente a la de entonces por que se exponen aun menos propuestas, más bien se centra en ataques para deslegitimar al (los) opositor (es) sin tratar de resaltar sus propias virtudes, de pronto éstas no sean noticia. La guerra de afrentas tampoco es nueva, como ejemplo se puede citar la disputa presidencial en 1998, además algunos lectores estarán de acuerdo con que la política es contra el otro, con lo que se encuentra justificada esta acción y el desarrollo de la actual campaña.

Ahora básicamente existe un solo opositor y el objetivo es alcanzar la segunda vuelta para desarrollar un frente común que permita derrotar al candidato presidente. Con cada agravio busca restar aunque sea una décima la intención de voto; pero Uribe no entra en la disputa directamente: “primero acreditemos la panela propia, no desacreditemos la ajena”[1], aseguró al preguntarle por la oposición, más si lo hace indirectamente con frases como "el comunismo disfrazado lo único que hace es repartir pobreza"[2].

Las campañas tratan de convencer ciudadanos obnubilados con la microgerencia desarrollada por el actual gobierno, otros que opinan que la guerra no se puede resolver con más guerra y muchos que piensan que la acción política como se plantea en el país no influye en sus vidas y que prefieren por lo tanto no participar en los procesos de elección.

Probablemente estos últimos tengan razón, por algo son más de la mitad de la población con posibilidad de votar; la sabiduría del pueblo se muestra en esta apatía por la que pocos se preocupan.

Por esto no hay debate sino ataques, por que el poder no se busca para beneficiar a los excluidos que no votan, sino para alcanzar de nuevo sus favores clientelistas o llegar a ellos a través de otro mecanismo que no sea la presión por paro y las negociaciones colectivas; evitar la reelección no tiene como fin impedir la monopolización del gobierno o acabar la guerra por medio de un proceso negociado, y lograrla sería continuar con la búsqueda de beneficios de por parte de clientelistas reorganizados en torno a esta figura y escalar un conflicto en el que no sólo está involucrada una nación y sus mafias, también la comunidad internacional como parte del problema y alternativa de solución.

Desde luego, no todos los inmiscuidos en política piensan y actúan así, pero el resultado de sus acciones con buenas intenciones generalmente terminan desviados o beneficiando a la clientela que apoya alguna actuación. Mas que Caos Electoral hay tres tipos de personas, las que votan lo hacen por Uribe o en contra de él y hay muchos que simplemente no votan. Curiosamente el porcentaje de éstos últimos es similar al de la cifra de pobres en el país.[3]

Votar en Colombia: entre la responsabilidad y la absolución ciudadana. Por Jorge Luis Salcedo

Profesor Universidad Externado de Colombia

jorgelsalcedo@gmail.com

Hace cuatro años señores electores, los ejércitos al margen de la ley eligieron presidente, igual sucedió hace ocho años y es posible que en ésta ocasión la historia se repita. Sólo debemos recordar la foto de nuestro delfín Andrés con Manuel Marulanda, o el discurso guerrerista de Álvaro que lo hizo ganar el apoyo de la opinión pública, después de sentirse defraudada con el despeje, hoy buscamos es un intercambio humanitario en época de campaña para obtener los votos ganadores. Los jefes de campaña de nuestros candidatos en las últimas elecciones parecerían ser los Paras y las FARC, el único tema de campaña de los futuros presidenciables ante ésta situación pareciera ser la intangible seguridad.

Pero que entendemos por seguridad, no la debemos confundir con certeza o con protección. Que en el vocablo alemán tal cómo lo planteaba Freud los tres conceptos se resumen en la palabra Scherheit [1] Si hablamos de seguridad el importante sociólogo Zigmunt Bauman [2] nos dice que no es ni más policía o vigilancia, la seguridad implica pensar que todo aquello que ha sido ganado o conseguido seguirá en nuestro poder, creer en un mundo estable y confiable. Certeza será poder conocer la diferencia entro lo razonable y lo insensato, lo provechoso y lo dañino, Protección hace referencia a que nuestro cuerpo y nuestras extensiones propiedades, hogar, familia no estarán amenazados, mientras nos comportemos según lo dictamine el Estado.

Pero si será posible, que alguno de los candidatos nos ofrezca seguridad en el sentido amplio del término ( Scherheit). Nos hablan de ella pero el mundo mismo que hemos creado, no es seguro. La ausencia de cualquiera de los tres conceptos, nos genera perdida de confianza, angustia, aislamiento, tendencia a inculpar al otro y buscar chivos expiatorios por nuestros errores y desgracias. Estamos en un mundo de cambio constante y abrupto, donde los valores se transforman, lo que hace quince años nos parecía reprochable hoy es parte de una moda, salimos de nuestro hogar y nos persignamos, o un ser querido lo hace por nosotros pidiendo que dios nos acompañe por el miedo que nos suceda algo y no regresemos. Esta incertidumbre nos genera miedo, desazón. Nunca es claro si el miedo generalizado deriva de la insuficiencia de seguridad, certeza o desprotección. Puede ser cualquiera de las tres o incluso las tres.

La angustia al ser inespecífica y el miedo resultante se lo atribuimos a causas erróneas, consideramos que el problema es la guerrilla o los paras, cuando éstos tan solo son molestos síntomas del tipo de sociedad que tenemos. Pero al no tener claro las verdaderas razones del descontento y al ser difícil su corrección en caso de descubrirse, preferimos buscar Mesías, salvadores y al mismo tiempo designar culpables para así poder emprender una sensata acción defensiva.

No es que no existan alternativas, por el contrario el tipo de mundo que tenemos se caracteriza por el florecimiento de todo tipo de consejeros, desde libros de autoayuda hasta conferencistas que dicen "cómo hacerlo", pero eso si que no te permiten pensarlo. Aplica la receta, vota por el salvador, pero tu compromiso, no trasciende. El pensar una sociedad diferente, es un impensable, eso dejémoslo a los políticos, que para eso los elegimos. Igual, si fracasan en sus promesas, tendremos un culpable más para lamentarnos de nuestras desgracias. Votamos por seguridad, así seamos conscientes que las respuestas ofrecidas no solucionan el problema, decidimos con base a lo que haga o deje de hacer la guerrilla o los paras o el chivo expiatorio del momento, igual no importa quien, el compromiso con Colombia, no es nuestro. La culpa siempre es de los otros.

Para los políticos actuales, o aspirantes, el presentar respuestas milagrosas al conflicto armado y a la delincuencia pareciera ser el billete ganador de la lotería de la popularidad. No importa a quien elijamos, mientras no nos preocupemos por pensar y construir una Colombia diferente, dentro de cuatro años nos podremos estar quejando de los políticos de turno.


[1] El malestar de la cultura. FCE. 1930.

[2] En Busca de la Política, FCE 1999.

[3] http://www.hoydiariodelmagdalena.com.co/hoy/Secciones/La_ciuidad.htm obtenida el 13 de Mayo de 2006

[4] Intervención en la Cátedra Colombia de la Escuela Superior de Guerra, Mayo de 2006, tomado de http://www.presidencia.gov.co/sne/2006/mayo/05/04052006.htm

[5] http://eltiempo.terra.com.co/opinion/colopi_new/columnas_del_dia/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2753979.html